domingo, 29 de mayo de 2011

Esos minutos...

"Nunca le perdoné a mi hermano gemelo que me abandonara durante siete minutos en la barriga de mamá, y me dejara allí, solo, aterrorizado en la oscuridad, flotando como un astronauta en aquel líquido viscoso, y oyendo al otro lado cómo a él se lo comían a besos.
Fueron los siete minutos más largos de mi vida, y lo que a la postre determinarían que mi hermano fuera el primogénito y el favorito de mamá.
Desde entonces salía antes que Pablo de todos los sitios: de la habitación, de casa, del colegio, de misa, del cine... aunque ello me costara el final de la película..."
 
Era tanta mi obsesión por lo ocurrido, que casi no me dejaba vivir...y aunque yo ponía mucho empeño en ser el primero en todo, Pablo en muchas ocasiones me adelantaba, y eso me ponía enfermo.
Durante años aborrecí a mi hermano, siempre estaba pendiente de lo que hacía y dejaba de hacer, incluso fui capaz de dejar a mi primera novia, solo por ser el primero de los dos en dejar a una chica...
Ahora  treinta años después de esos 7 minutos fatídicos, me doy cuenta que gracias a la tontería de hacer todo antes que él, Pablo y yo casi no nos hablamos, y soy consciente de que fui un tonto, que debí escuchar a mi madre cuando me decía que me quería tanto como le quería a él, que él era mi hermano y que no debía haber rivalidad entre nosotros.
Pero sobre todo debí escucharle a él, que durante años se canso de decirme que me quería y que no le gustaba estar siempre peleado conmigo por esas tonterías, y ahora después de  diez años sin hablarnos, le echo de menos y desearía volver atrás y haber disfrutado de mi hermano y no haberle dado tanta importancia a esos míseros 7 minutos.

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